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| Francisco de Quevedo | ||
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| MIRE LOS MUROS DE LA PATRIA MIA... | ||
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Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes, ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, por quien caduca ya su valentía. Salíme al campo, vi que el sol bebía los arroyos del hielo desatados, y del monte quejosos los ganados, que con sombras hurtó su luz al día. Entré en mi casa; vi que amancillada, de anciana habitación era despojos; mi báculo, más corvo y menos fuerte. Vencida de la edad sentí mi espalda, y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte. | ||
| Letrilla Satirica | ||
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Poderoso caballero es don Dinero. Madre, yo al oro me humillo; él es mi amante y mi amado, pues, de puro enamorado, de contino anda amarillo: que, pues, doblón o sencillo, hace todo cuanto quiero, Poderoso caballero es don Dinero. Nace en las Indias honrado, donde el mundo le acompaña; viene a morir en España y es en Génova enterrado. Y pues quien le trae al lado es hermoso, aunque sea fiero, Poderoso caballero es don Dinero. Es galán y es como un oro, tiene quebrado el color, persona de gran valor, tan cristiano como moro; pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero, Poderoso caballero es don Dinero. Son sus padres principales y es de noble descendiente, porque en la venas de Oriente todas las sangres son reales; y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero, Poderoso caballero es don Dinero. Mas, ¿a quién no maravilla ver su gloria sin tasa que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al baxo silla y al cobarde hace guerrero, Poderoso caballero es don Dinero. |
Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales, que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles; y pues a los mismo robles da codicia su minero, Poderoso caballero es don Dinero. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos, en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo, Poderoso caballero es don Dinero. Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos), que con haberle hecho cuartos no pierde su autoridad: pero pues da calidad al noble y al pordiosero, Poderoso caballero es don Dinero. Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición, que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero, Poderoso caballero es don Dinero. Más valen en cualquier tierra, (mirad si es harto sagaz), sus escudos en la paz, que rodelas en la guerra. Y pues al pobre lo entierra y hace propio al forastero, Poderoso caballero es don Dinero. | |
| A una nariz | Ya formidable y espantoso suena... | |
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Erase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba, érase un peje espada muy barbado. Era un reloj de sol mal encarado, érase una alquitara pensativa, érase un elefante boca arriba, era Ovidio Nasón más narizado. Erase un espolón de un galera, érase una pirámide de Egito; las doce tribus de narices era. Erase un naricísimo infinito, muchísimo nariz, nariz tan fiera, que en la cara de Anás fuera delito. |
Ya formidable y espantoso suena dentro del corazón el postrer día, y la última hora, negra y fría, se acerca, de temor y sombras llena. Si agradable descanso, paz serena, la muerte en traje de dolor envía, señas da su desdén de cortesía: más tiene de caricia que de pena. ¿Qué pretende el temor desacordado de la que a rescatar, piadosa, viene espíritu en miserias añudado? Llegue rogada, pues mi bien previene; hálleme agradecido, no asustado; mi vida acabe y mi vivir ordene. | |
| Un valenton | ||
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Un valentón de espátula y gregüesco, que a la muerte mil vidas sacrifica, cansado del oficio de la pica, mas no del ejercicio picaresco, retorciendo el mostacho soldadesco, por ver que ya su bolsa le repica, a un corrillo llegó de gente rica, y en el nombre de Dios pidió refresco. "Den voacedes, por Dios, a mi pobreza -les dice-; donde no; por ocho santos que haré lo que hacer suelo sin tardanza!" Mas uno, que a sacar la espada empieza, "¿Con quién habla?- le dice al tiracantos-, ¡cuerpo de Dios con él y su crianza! Si limosna no alcanza, ¿qué es lo que suele hacer en tal querella?" Respondió el bravonel: "¡Irme sin ella!" | ||
| "¡Ah de la vida!"...¿Nadie me responde? | ||
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Represéntase la brevedad de lo que se vive "¡Ah de la vida!"...¿Nadie me responde? ¡Aquí de los antaños que he vivido! La Fortuna mis tiempos ha mordido; las Horas mi locura las esconde. ¡Que sin poder saber cómo ni adónde, la salud y la edad se hayan huido! Falta la vida, asiste lo vivido, y no hay calamidad que no ronde. Ayer se fue; mañana no ha llegado; hoy se está yendo sin parar un punto; soy un fue, y un será, y un es cansado. En el hoy y mañana y ayer, juntos pañales y mortajas, y he quedado presente sucesiones de difunto. | ||
| ¡Fue sueño ayer; mañana será tierra! | ||
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Signifícase la propia brevedad de la vida, ¡Fue sueño ayer; mañana será tierra! ¡Poco antes, nada; y poco después, humo! ¡Y destino ambiciones, y presumo apenas punto al cerco que me cierra! Breve combate de importuna guerra, en mi defensa soy peligro sumo; y mientras con mis armas me consumo, menos me hospeda el cuerpo, que me entierra. Ya no es ayer; mañana no ha llegado; hoy pasa, y es, y fue, con movimiento que a la muerte me lleva despeñado. Azadas son la hora y el momento, que, a jornal de mi pena y mi cuidado, cavan en mi vivir mi monumento. | ||
| Huye sin percibirse, lento, el día | ||
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Arrepentimiento y lágrimas y la hora secreta y recatada con silencio se acerca, y despreciada, lleva tras sí la edad lozana mía. La vida nueva, que en niñez ardía, la juventud robusta y engañada, en el postrer invierno sepultada, yace entre negra sombra y nieve fría. No sentí resbalar mudos los años; hoy los lloro pasados, y los veo riendo de mis lágrimas y daños. Mi penitencia deba a mi deseo, pues me deben la vida mis engaños, y espero el mal que paso, y no le creo. | ||
| Vivir es caminar breve jornada | ||
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Descuido del divertido vivir a quien y muerte viva es, Lico, nuestra vida, ayer al frágil cuerpo amanecida, cada instante en el cuerpo sepultada: nada, que, siendo, es poco, y será nada en poco tiempo, que ambiciosa olvida, pues, de la vanidad mal persuadida, anhela duración, tierra animada. Llevada de engañoso pensamiento y de esperanza burladora y ciega, tropezará en el mismo monumento, como el que, divertido, el mar navega, y, sin moverse, vuela con el viento, y antes que piense en acercarse, llega. Heráclito Cristiano | ||
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