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| JUAN RAMON JIMENEZ | ||
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| SONETOS | ||
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I
A tu abandono opongo la elevada
torre de mi divino pensamiento.
Subido a ella, el corazón sangriento
verá la mar, por él empurpurada.
Fabricaré en mi sombra la alborada,
mi lira guardaré del vano viento,
buscaré en mis entranas mi sustento...
Mas, ¡ay!, ¿y si esta paz no fuera nada?
-¡Nada, s¡, nada, nada...! -O que cayera
mi corazón al agua, y de este modo
fuese el mundo un castillo hueco y frío...
Que tú eres tú, la humana primavera,
la tierra, el aire, el agua, el fuego, ¡todo!
...¡y soy yo sólo el pensamiento mío!
II
Estaba echado yo en la tierra, enfrente
del infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.
Lento, el arado, paralelamente,
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente.
Pensé arrancarme el corazón y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
al ancho surco del terruño tierno;
a ver si con romperlo y con sembrarlo
la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.
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| CON MI MITAD ALLI | ||
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¡Mi plata aquí en el sur, en este sur, conciencia en plata lucidera palpitando con la mañana limpia, cuando la primavera saca flor a mis entrañas! Mi plata aquí, respuesta de la plata que soñaba esta plata en la mañana limpia de mi Moguer de plata, de mi Puerto de plata, niño yo triste soñando siempre ¡el ultramar con la ultratierra, el ultracielo! Y el ultracielo estaba aquí con esta tierra, la ultratierra; este ultramar con este mar; y aquí en este ultramar, mi nombre encontró norte y sur, su conciencia penitente, porque ésta le faltaba. Y estoy alegre de alegría llena con mi mitad allí, mi allí, complementándome, pues que ya tengo mi totalidad, la plata mía aquí, en el sur, en este sur. | ||
| EL TODO INTERNO | ||
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He llegado a una tierra de llegada. ........................................... ¡Qué luz entre ojos, labios, manos; qué primavera de latir; qué tú entre ellos, en nosotros, tú; qué luz, qué perspectivas de pecho y frente (joven, mayor, niño), qué cantar, qué decir, qué abrazar, qué besar; qué elevación de ti en nosotros hasta llegar a ti!, a este tú que pones sobre ti para que todos lleguen por la escala de carne y alma a esta conciencia desvelada que es el astro que acumula y completa, en unificación, todos los astros en el todo eterno. El todo eterno que es el todo interno. | ||
| LA ROSA | ||
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No la t No la toques ya más, que as¡que así es la rosa! | ||
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